miércoles, 5 de marzo de 2014

Las maravillas de la vida...

Con el paso del tiempo te das cuenta de lo que es importante. A veces quieres comerte el mundo y hacer miles de cosas, pero de pronto te das cuenta que si haces una que te guste, y la haces bien será suficiente para ser feliz. y ¿qué es ser feliz?, pues no es tener mucho dinero, ni es alcanzar una posición laboral admirable, ni es tener muchos amigos y ser súper popular. Ser feliz, es ser uno mismo, es aprender a vivir con el resto y fijarse más en lo positivo que en lo negativo. Esto no implica obviar las cosas malas y estar de vez en cuando triste. La felicidad es más para mí una paz de poder continuar tu vida y ver las cosas con calma. Querer vivir, querer despertar cada día para hacer lo que deseas y puedes hacer. Una vez una persona me preguntó "qué espera de la vida?" y pues yo honestamente después de considerarlo respondí para mí "ser feliz", no espero ser Gerente General de alguna empresa, no espero ser Presidente, ni viajar a la Luna (aunque si sucede no me desagradaría), no es ese mi propósito final en esta vida. También alguien me preguntó "¿qué esperas que diga la gente cuando te mueras, cómo deseas que te recuerden?" y yo dije, bueno que digan, realmente no me interesa mucho, me interesa sí lo que puedan pensar y recuerden de mí si hice algo bueno. Lo que sí quiero es poder dar algo de mí para que de vez en cuando me recuerden, porque logré enseñar, hacer sonreír, dar algo de vida o felicidad a alguien, eso me interesa. Me tomó algún tiempo comprender que las personas que están a mi alrededor forman parte importante de mi felicidad, al final somos seres sociables, y aunque no dependamos 100% de alguien, sí necesitamos de todos y podemos dar mucho de nosotros. La vida tiene muchas cosas maravillosas que vamos a experimentar si así lo permitimos.

domingo, 5 de febrero de 2012

Un día más...

Termina de leer el párrafo, coloca el marcador de libro, y levanta la vista.
Todo se encuentra como lo había dejado, algunas personas ya se han ido y otras han ocupado esos asientos.
Ella está aún sentada en la esquina del bar con la buena compañía de un libro y un apple martini.
Suspira.
Recuerda.
Analiza.
Vuelve a suspirar y a sumirse en su lectura.
Después de unas páginas más, se decide a salir, ya la lluvia ha pasado, y es hora de volver a casa.
La casa no queda tan lejos, está a tan sólo unas cuadras, pero, no puede arriesgar a irse muy tarde a pesar de que le encanta el ambiente en el que se encuentra.
Comienza a guardar sus cosas en la bolsa de mano, y a terminar el último sorbo del tercer apple martini de la noche cuando una sombra frente a ella la detiene.
Un hombre alto, de vestimenta casual en tonos marrones está parado frente a ella, con un apple martini haciendo seña de dárselo.
Ella lo piensa, y decide aceptarlo, le invita a que se siente.
"Arturo, mucho gusto, ¿cuál es tu nombre?"
"Laura"
"Hace unos minutos que estaba observándote, me pareces una persona muy interesante"
"Gracias, debo irme"
Se levanta, se despide con una media reverencia y sale del bar.
Laura va pensando, que todos los hombres se acercan a ella con esa misma frase "me pareces una persona muy interesante"; cree que a los hombres no les han enseñado nada más "interesante" para acercarse a una chica; al menos no los que ha conocido últimamente.

Te lo debo a ti...

No escribiré los versos más tristes está noche.
Porque a pesar de que no estás conmigo, me has dado algo muy importante.
¡Oh sí! Vale la pena recuperar la esperanza en los seres humanos.
Sí, esa raza de la que en algún momento creí no pertenecer, por poseer tantas características diferentes.
Pero, después de encontrarte, ¿cómo voy a dudar de ser humana?
No sólo porque me sentí tan identificada contigo, otro ser humano.
También porque lo que siento, sólo pueden ser esos sentimientos tan dulces que se describen en poemas.
¿Cómo puedo yo expresar lo que siento en unas cuantas líneas?
Las palabras no son suficientes para describirlo.
Te conocí, sí, así fue, en el lugar más inhóspito, me pareció casi imposible de inicio.
Y juro que al día siguiente no pudo nadie quitarme la sonrisa del rostro.
Pensar en ti hacía que sonriera, cuestión que he de confesar es un tanto difícil de lograr.
Y es que, sentir que tienes esa forma de ser que me encanta.
Escuchar lo que quiero escuchar, y no porque sean palabras repensadas, sino porque así lo sientes.
Una persona tan inteligente, con gusto por la música, por la tecnología, por los libros.
Eres agradable, tenaz, con un rostro tan dulce.
El recuerdo de tus caricias y tus besos es algo que quedará por siempre grabado en mí.
Y es que, aunque no volver a verte sea una posibilidad tan manifiesta, de verdad doy gracias por haberte conocido.
Renovaste mi forma de ver a los hombres, renovaste mi forma de pensar.
Gracias.

miércoles, 10 de junio de 2009

¿por qué quedarnos de brazos cruzados?

Excusas, las personas, muchas veces creamos miles de excusas que generalmente, hasta hacemos propias y creemos nuestras, para no salir adelante; la culpa de quedarnos estancados fue de muchas cosas, menos nuestra.

Si el sistema está como está, es por que lo hemos permitido así, hasta cierto punto, somos nosotros los responsables de nuestro futuro, ¿qué mundo le dejaremos a nuestra familia? Basta ya de quedarnos de brazos cruzados; debemos esforzarnos por construir mejores lugares de vida para todos, dejar de ser egoístas.

No está bien, pertenecer a algo sin saber el porqué, sin saber hacia donde vamos y qué pretendemos lograr. Es necesario que la población guatemalteca critique, pero con fundamento, no podemos continuar en la ignorancia, no sólo de letras y escritos; pero, de conocimiento de la realidad social; de conocer qué pasa y por qué; y así con la herramienta del conocimiento, buscar soluciones e implementarlas o exigir su implementación.

“¿Y tú quien eres para estar aquí?”

Fue la pregunta que me hicieron hoy en el trabajo al tratar de hacerme sentir inferior, ante una tarea que le disgustaba a un ejecutivo. ¿Cuántas veces, nos hemos dejado maltratar de esa forma en el trabajo? No basta con que ya el sistema nos agobia, y al trabajar entregamos nuestra esencia de vida, sino, que también nuestra mente. Cómo entre una misma clase nos hacemos de menos y tratamos de estar por encima de otros. ¿Quién nos dijo que podíamos pasar sobre la felicidad de otros para ser felices?
Difiero en lo que todo el mundo dice: “somos iguales”; por que no lo somos; pero, sí tenemos que tener los mismos derechos y oportunidades, y para eso, es para lo que menos somos iguales. Y sí, puede ser que el sistema nos empuje a vivir de esta forma; pero, no podemos permitir que se nos trate así; no podemos permitir ser esclavos no sólo en lo material, sino en el pensamiento también; si permitimos eso, la esperanza de una mejor vida se termina; por que de nosotros los inconformes se generará un nuevo orden social, está en manos de quienes conocemos y no aceptamos, de nadie más.
Seguramente, muy pocas personas se han puesto a pensar, que por cada vez que agachan la cabeza, le están diciendo al sistema cuánto lo adoran, a ese sistema que les oprime. El fetichismo de la mercancía nos ha ganado, la ideología nos posee cada vez más; es momento de dejar la esclavitud en la que nos tienen sumidos y asumir un rol distinto; somos seres humanos, no simples robots, nuestra opinión cuenta y si estamos unidos puede ser mejor escuchada.